Mucho está dando de qué hablar el club de nuestra isla. Durante todo el año pasado el escándalo Grande salpicó a todos los estamentos del club, llegando incluso a temer por la categoría. Por suerte, ocurrieron dos acontecimientos que ayudaron sobre manera a mantener un año más al Mallorca en primera división:- El fichaje de Dudú Aouate. Tras la lesión de Moyá, quedó Germán Lux como guardamenta titular. Y todos hemos sido testigos de las actuaciones del cancerbero argentino, que además de suponer una gran pérdida de puntos, supuso una alta dosis de inseguridad entre sus defensas. En este sentido, el israelí aportó calma y consistencia en la portería, y el equipo lo notó.
- La entrada en escena de Mateu Alemany. Como ya dijimos, ante la más que incipiente catarsis que se avecinaba, apareció el "Mesías" (como lo denominaron) al rescate. Quizá una de las pocas, si no la única, personas capacitadas para sacar a flote el barco mallorquinista. No en vano, la tranquilidad que consiguió reestablecer en el club fue sin duda el punto de inflexión del RCD. Mallorca.
Y como colofón, el equipo dirigido por Gregorio Manzano, parece que comenzó a ensamblarse y rendir, para acabar en una dignísima 9ª posición. El señor "pomer" nos tiene acostumbrados a segundas vueltas prodigiosas; de ser más regular igual hasta acababa en Champions...
Pues bien, como las históricas Santa Bárbara o Dallas, el culebrón RCD. Mallorca no podía acabar tan pronto. Alemany se convirtió en el dueño mayoritario del club, tras el traspaso de poderes con Grande, y manifestó que el equipo estaba en venta.
Tras un tira y afloja con varios pretendientes, las opciones quedaron reducidas al "grupo mallorquín" capitaneado por Serra Ferrer, y al informático madrileño Carlos González. Los baleares contaban con un trato preferencial, dada su procedencia, pero parece que el bueno de Alemany se cansó de su informalidad...
Así las cosas, el Mallorca sigue sin comprador y parece que el presidente marchoso y enrollado seguirá al frente durante este año. Al menos, el club parece estar en buenas manos...









ya está aquí. 
